La memoria ya no se hereda, se compra. Y viene con un packaging impecable. El pasado se ha convertido en el último producto de lujo: desde la ropa "vintage" que cuesta más que la nueva, hasta el bodegón de barrio transformado en un spot hipster inaccesible. En "Rock y Arte", analizamos la "gentrificación de la nostalgia": el proceso que pule, encarece y finalmente borra nuestros recuerdos colectivos para venderlos como una experiencia premium.


